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Vivienda Progresiva.el Caso Carrillo

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  • ISBN: 9781643603315

Descripción

EL LOCAL PERMANCE ABIERTO LOS DIAS LUNES A VIERNES DE 10 A 17. LA PAQUETERIA SE LLEVA AL CORREO LOS MARTES Y VIERNES.
ENVIOS CON MOTO: los envíos por moto en Capital se cobran $ 330.-
En el Amba, hasta San Isidro en zona norte y Quilmes/Lomas zona sur a $ 530.- Como dice un viejo refrán y sabido es que los refranes son fuente de sabiduría, “no
hay bien que por mal no venga”, este libro es producto del ocio creativo y el tiempo
disponible que hemos tenido en forma forzosa debido a la peste del corona virus,
que está asolando al mundo y por ende a nosotros del que también formamos parte.
(meses 4, 5, 6, y 7 del 2020).
Es de esperar que salgamos de esto mejores y en un mundo más humano y justo que
este que dejaremos atrás.
Es en este contexto que están enhebradas las ideas que en este librito se exponen y
que son el resultado de muchos años de pensar, hacer y enseñar sobre este tema de
la vivienda, la casa, el hogar, el cobijo, el refugio o como queramos llamar a esta
constante de la vida humana que nos acompaña a través de todos los tiempos.
Creo que estas reflexiones tienen como marco y guía conceptual lo que surge de dos
importantes exponentes de nuestra cultura, que aquí transcribo:
Primero un pequeño cuento de Enrique Wernicke, gran escritor olvidado por la “cultura
oficial”, que dice así:
“Discutíamos de arquitectura. Un audaz había puesto por el suelo las últimas construcciones
soviéticas; le respondía un estudiante que leía a Le Corbusier. Intervino un
tercero y citó el Rockefeller Theater.
Invocamos lo racional. Y alguien nos llamó a sosiego.
Cada uno fue enunciando sus pretensiones : un hall, tres dormitorios, una sala de juego.
Dos baños, cocina, antecocina y lavadero. Otro agregó calefacción. Y después aire acondicionado,
la heladera, el jardín, una pileta con trampolín…
Y de pronto nos acalló el viejo don Juan:
La casa que yo les digo…miró en redondo y reclamó silencio, imperiosamente: ¡Déjenme
hablar!
Era el mayor, el más pobre, el más humilde de la mesa. Y yo grité: ¡Déjenlo hablar!
Y entonces dijo:
La casa tiene un portón. Y en el portón un timbre. Suena el timbre. Voz que grita:
¡aquí venimos a comer asado! Pero….¡no te calientes! Traemos la carne y el vino.
¡Está todo solucionado!
También tuvimos un poeta, un arquitecto poeta, Federico Peralta Ramos, que como él decía
era fundamentalmente cantor. De él es un extenso poema que repite y repite la frase:
Yo soy de acá, me gusta acá.
Yo soy de acá, me gusta acá.
Yo soy de acá, me gusta acá.
Yo soy de acá, me gusta acá.
MAS, PARA QUE AGREGAR.¿ NO ?
Vivienda progresiva . El caso Carrillo 25 años después . Rodolfo Sorondo